jueves, 31 de marzo de 2011

¿Libros agotados?

Me dicen en algunas escuelas a las que voy a contar que hay algunos títulos míos que no consiguen porque están agotados. He curioseado por internet y, sin mucho esfuerzo, he encontrado varios libros míos, algunos de ellos muy difíciles de conseguir y, sin embargo, accesibles en la red: La cabra boba, El libro de contar, Los doce meses, Cuaderno de imágenes... ¡incluso varios ejemplares de Cuento para contar mientras se come un huevo frito!
Todos ellos estaban en www.iberlibro.com, ¿nunca habéis comprado libros por internet?, yo soy un asiduo, jamás he tenido ningún problema con el pago por tarjeta (tengo una tarjeta con una cuenta que sólo uso para este tipo de pagos, siempre vacía salvo cuando compro algo, que meto el dinero que sé que van a cargarme). En la red es más fácil toparse con pequeñas y valiosas joyitas, libros descatalogados, imposibles, extraños... y siempre maravillosos.
Cosas buenas de la tecnología.
Saludos

miércoles, 30 de marzo de 2011

¡Que viene el lobo!

Hoy se han escapado dos lobas del Zoo de Barcelona, la aventura duró poco, apenas un par de horas, pero la crónica que ha escrito Jacinto Antón para El País es bastante divertida, solo falta Caperucita para el cuento en su versión moderna, periodística y revisada.
Echadle un vistazo, merece la pena.
Saludos

martes, 29 de marzo de 2011

Soñando Enormes

Me llega a través del Féisbuc este enlace en el que han hecho una reseña de mi último libro La siesta de los Enormes. No me resisto a dejarlo aquí enlazado por si queréis echar un vistazo, se trata de un blog que ya conocemos, Soñando cuentos, un blog administrado por tres profesores de Educación Infantil y que está enlazado -hace tiempo- aquí, en El hilo de Ariadna (manos).
En fin, los Enormes abriéndose camino a través de ojos y corazones. Qué alegría.
Saludos

Del humor y de los fantasmas

Acabo de terminar de leer De profesión, fantasma, un libro escrito hace más de treinta años por H. Monteilhet y publicado en SM (Barco de Vapor, colección naranja). Es uno de esos libros conocidos y leídos por varias generaciones de niños, de hecho me ha pasado que cuando estaba leyendo el libro ha habido algunas personas que me han dicho: "lo conozco, yo lo leí cuando era niño (o niña)".
En mi caso lo he releído porque cada vez me interesan más los libros de humor. Los buenos libros de humor. Y, desde el punto de vista del escritor, pienso que conseguir buen humor, humor inteligente, es difícil, muy difícil, por eso siguen siendo referentes imprescindibles los libros de El pequeño Nicolás (R. Gosciny), o los Manolitos Gafotas (Elvira Lindo), o, ya para más adultos, libros como La conjura de los necios (de J. K. Toole), o ya más clásicos como el ínclito Don Quijote. Pero de todo esto tal vez hable más adelante con algo de calma y de extensión, el tema lo merece.
Me interesa mucho el humor en los libros porque cuando cuento el humor surge de manera natural, sin embargo cuando escribo encuentro muy difícil crear textos humorísticos. No tengo problemas en jugar con el humor contextual, del momento, pero en verdad me resulta ardua la tarea del humor fijado en el texto, sobre todo del humor inteligente. Pero como digo, ya hablaré con más calma sobre todo esto en otra ocasión. Hoy hablemos de este libro.


De profesión, fantasma es un libro entretenido, de lectura ágil, en el que un muchacho pobre y hambriento acaba siendo el fantasma de un castillo. La historia de cómo va sucediendo este proceso es divertida y está llena de buenos momentos (obviamente, algunos mejores que otros). El libro es ameno y es fácil que nos evoque otras lecturas (El fantasma de Canterbury, de O. Wilde, o incluso El Lazarillo de Tormes).
A pesar de que hace más de treinta años de que fue escrito, es un libro que no ha envejecido mal y se sigue leyendo con mucho placer. Si no lo has leído o no lo recuerdas, es una lectura muy recomendable.
Saludos

En el Instituto Cervantes

Comienza una semana bien animada, y entre algunas otras actividades estaré participando en la Semana del Instituto Cervantes, donde comparto cartel con colegas y amigos (Pablo Albo y Maísa Marbán) y con escritores admirados y de gran renombre (Juan Goytisolo, Luis García Montero, etc.), ¡todo un honor!
Saludos

lunes, 28 de marzo de 2011

Hoy en la SER

Es lunes, y los lunes toca SER para hablar de libros y cuentos. Además hoy empiezo la semana con las pilas cargadísimas después de unos días de descanso. Aquí van los libros.
Para comenzar os he hablado de este libro de Carmen Amoraga, El tiempo mientras tanto, publicado por Planeta, lógicamente, pues es finalista del premio Planeta 2010. El libro me lo recomendó (a través de email) Mª Silveria.
La verdad es que el libro está muy bien escrito, tiene oficio, la trama se trenza y se destrenza y las historias de los personajes encuentran paralelismos y lugares propios que te dan una visión de la historia muy completa. La autora es capaz de llevarnos hasta el último resquicio del alma de los personajes, haciendo complejos malabares de forma que parecen sencillos. Nos cuenta una pequeña historia y la hace grande, pues nos lleva más allá de la desembocadura de un río, nos sube hasta los afluentes más pequeños, hasta las gotas primeras que fueron rocío en algunas hojas de algunos árboles y que acabarán por ser río, agua, mar. En verdad es un libro deslumbrante que está escrito con un oficio sólido, inteligente, hábil.
Sólo podría ponerle un pero: es muy triste. El libro está lleno de ternura y de tristeza, de silencios y de tristeza, de historias y de tristeza. A pesar de todo, parece que en las últimas páginas se abre un hueco entre nubes para que asome un rayo de sol... pero incluso esa imagen es triste. Es un libro hermoso, pero triste. Un gran libro.


Para contrarrestar os traigo otra recomendación mucho más alegre, se trata de Julia Donaldson, una autora inglesa que ha escrito un montón de libros maravillosos. Seguro que recordaréis El grúfalo, un libro llamado a permanecer en el canon de los imprescindibles dentro del ámbito de los álbumes ilustrados. Hay dos ediciones de El grúfalo, una en Destino (fue en esta edición la primera que hubo) y otra en MacMillan, más reciente y con traducción del amigo Ignacio Sanz. Personalmente me quedo con la traducción de Destino, hecha por Celia Filipetto. Muchos libros de esta autora están ilustrados por Axel Scheffler (tiene un estilo inconfundible).


Es sorprendente que de Julia Donaldson se pueda comprar apenas este título en español, máxime teniendo como tiene algunos libros maravillosos (además de El grúfalo). Tengo en casa un buen puñado de libros suyos que, con una buena traducción, serían muy leídos, comprados y disfrutados (como sucede en otros países donde es habitual encontrar todos sus títulos en un lugar preferente de la librería). Como os digo, incomprensible que no esté en español Room on the Broom, o A Squash and a Squeeze, o Charlie Cook's Favourite Book, o Monkey Puzzle... o la misma continuación de El grúfalo, The gruffalo's child, un libro a la altura de su antecesor. En fin, de momento podemos conseguir sus libros en inglés a la espera de que algún editor se anime a emprender su publicación.


Su página web tiene mucha información sobre ella y sus libros.
Por cierto, parece ser que hay gente que pregunta por la melodía que utilizamos para dar pie a esta sección de libros en el Hoy por Hoy Guadalajara, la canción se titula Motorway, es de Anni B Sweet (malagueña), y está incluida en un cedé maravilloso (totalmente recomendable) titulado Start, Restart, Undo. Los fans ya estamos esperando su próximo cedé.
Aquí debajo os dejo el vídeo, para que disfrutéis de la música. Que paséis una semana llena de buenas lecturas.


Saludos

jueves, 24 de marzo de 2011

unos días de descanso...

Estaré hasta el lunes sin acercarme al ordenador, nada más que pasear de la mano y leer y disfrutar de momentos tranquilos y relajados. Sin ordenador. Así pues, que disfrutéis de estos días. Yo seguro que lo haré.
Saludos

miércoles, 23 de marzo de 2011

Ayer en Canal 19

Ayer estuve con Ana Acebes en Canal 19 hablando de libros. Estas son las recomendaciones que hice:
-Jutta Bauer, Shelma, ed. Los cuatro azules. Un libro que da la medida de la felicidad y que Estrella Ortiz cuenta maravillosamente.
-Hervé Tullet, Un libro, Kókinos. Hace apenas dos días que hablaba de él aquí, una joyita recomendada por Sandra Araguás.
-La colección de SuperPreguntas, en Edebé, de Oscar Brenifier.
-Ismail Kadare, El expediente H., Alianza. Una novelita maravillosa para todos aquellos a los que les guste la narración oral, y que habla de las grandes baladas tradicionales que todavía estaban vivas a principios del siglo XX en los Balcanes, todo dentro de una trama medio policiaca, medio surrealista y muy divertida. Lo dicho, una novela estupenda con mucha sabiduría y conocimiento de la tradición oral escrita por uno de los últimos Premios Príncipe de Asturias de Literatura.
-La siesta de los Enormes, OQO. En fin, que no me he resistido a hablar también del último libro que me han publicado, un libro del que estoy muy orgulloso y que espero os haga pasar un buen rato.
Saludos

martes, 22 de marzo de 2011

El festival de Alden Biesen


Os dije que hablaría con más calma del Festival de Narración Oral de Alden Biesen en el que estuve la pasada semana, en Bilzen, en la zona flamenca de Bélgica.
Se trata de un festival de narración oral que dura una semana y en el que cuentan narradores de diversos países y cada uno en su idioma. Esto es particularmente interesante porque, hasta donde yo conozco, no hay más festivales de este estilo. Durante toda la semana hay espectáculos de narración continuos, mañana, tarde y noche, y siempre en idiomas diversos.
¿Dónde está la clave? ¿Cómo se entera el público de los cuentos? La cuestión es que a esos espectáculos de narración asisten los estudiantes de idiomas de gran parte de Bélgica. Es muy interesante porque se programan los espectáculos en función del público que anticipa su asistencia. (Quizás una de las claves del éxito de este festival sea precisamente que se hace en Bélgica, tierra donde confluyen tantos idiomas y donde se encuentran tantas culturas).
Durante el día hay bastantes sesiones concertadas con institutos y escuelas (de educación obligatoria) en las que se estudia inglés, francés y alemán. Y por la noche es el turno de los espectáculos para los alumnos adultos que estudian en Escuelas de Idiomas y que aprenden idiomas diversos (como el español, el griego, el portugués, el italiano...) y no reglados en la educación obligatoria. Esta particularidad afecta, como no podía ser de otra manera, al repertorio del narrador, pues se prefieren cuentos tradicionales del país de origen, o cuentos breves, o cuentos más sencillos; y también condiciona los recursos orales del narrador: obviamente hay que contar algo más despacio para que sea más fácil de entender.
Luego, durante el final de semana, hay espectáculos en formato más tradicional de festival y en idiomas habituales del país (flamenco, francés, inglés y alemán).
Todos los asistentes al festival pagan 6 euros, por lo que, prácticamente, se cubren los costes (cachés, viajes, alojamientos y dietas) de todos los narradores.
Uno de las grandes bazas de este festival es el lugar donde se celebra, en el castillo de Alden Biesen, un enorme complejo histórico, en un espacio de ensueño, restaurado y dedicado exclusivamente a la cultura (todo el año), con confortables alojamientos y muchos espacios (diversos y versátiles) para contar, desde pequeños locales para grupos muy reducidos hasta grandes teatros (yo conté en un teatro de casi 300 butacas, y no era el más grande).
Es muy interesante la posibilidad para los narradores de ver a otros compañeros de otros países con los que resulta difícil coincidir en festivales (porque no existe un formato como este). Para mí ha sido maravilloso ver, una vez más, la potencia de los narradores profesionales de otros países europeos (y norteamericanos) y su trabajo excelente, perseverante, asombroso a veces, con los cuentos tradicionales.
De mi trabajo allí os diré que conté tres noches, llenando tres teatros de casi trescientas butacas, y que ha sido una de las experiencias más interesantes que he vivido en este oficio de contar cuentos que ya me va llegando a los dieciocho años.
Ah, una cosa más. Después de los espectáculos de noche se abre un enorme local-bar donde el público (de todos los teatros, pues hay varias sesiones en idiomas diversos a la misma vez) puede tomar una cerveza mientras charla y comenta amigablemente con los narradores que han estado contando. Todo un lujo. [En ese momento está tomada la foto... Gracias a Geert de Troyer por la gentileza de enviármela.]


En fin, una maravilla. Un espacio delicioso para el cuento y la palabra dicha.
Saludos

lunes, 21 de marzo de 2011

Hoy en la SER

Hoy en la SER hemos hablado de tres libros, dos de ellos maravillosos.
Para empezar he recomendado un libro que leí hace menos de un año y que no he conseguido quitarme de la cabeza, uno de esos libros que se quedan contigo por mucho tiempo. Se trata de La carretera, de Cormac McCarthy, mi edición es de Círculo de Lectores. Sé que han hecho una película del libro, pero ni me he molestado en ir a verla: el libro es espectacular.


Para continuar, un librito absolutamente maravilloso que hace un par de semanas me recomendó Sandra Araguás en Huesca, se trata de Un libro, de Hervé Tullet, en ed. Kókinos. Un librito maravilloso para leer con niños y niñas, uno de esos hallazgos estupendos que no te arrepentirás de comprar y no te cansarás de contar (y escuchar). Un libro que es un juego y es un cuento. Todo en uno.


Para terminar aquí va este otro libro, se trata de El pastor, las ovejas, el lobo y el mar, de Einar Turkowski, en ed. Libros del Zorro Rojo. La verdad es que la propuesta me ha parecido muy interesante y el cuento es muy sugerente, pero creo que pierde unos cuantos puntos cuando, al final del libro, el narrador nos explica qué es lo que nos quería decir con este cuento. Hace rato ya que se escribe pensando que los lectores son críticos y podrán reflexionar por sí solos sobre lo que el cuento está queriendo trasmitir. Obviando esta falla, lo dicho, el libro es una propuesta muy interesante.


Que paséis una semana llena de buenas lecturas.
Saludos

domingo, 20 de marzo de 2011

Día Internacional de la Narración Oral

Hoy, 20 de marzo, parece ser que es el día internacional de la narración oral. Sea verdad o no siempre es un buen momento para celebrar la palabra dicha, esa palabra que nos congrega alrededor de un cuento, de un sueño. Esa palabra que nos hace más y mejores personas.
Felices cuentos. Felices sueños.
Feliz día.

viernes, 18 de marzo de 2011

Desde el aeropuerto de nuevo

Acabo de llegar de Bélgica, después de cuatro días gozosos de cuentos y cuentistas, después de mucha palabra en inglés, mucha reflexión sobre el oficio y muchos grandes y hermosos cuentos. Estoy feliz de haber podido vivir esta experiencia extraordinaria. Hablaré de ello con calma más adelante en este blog.
Hay un montón de correos pendientes que debo atender antes y, sobre todo, una noticia tremenda que me ha dejado algo tocado: El Decano de Guadalajara, la revista en la que llevo escribiendo un cuento por semana desde hace dieciocho años (ahí es nada), acaba de echar el cierre. Se trata de una de las cabeceras más antiguas de España (117 años) y hoy viernes sale su último número. A partir de ahora El Decano estará sólo en internet. Los tiempos cambian y nos hacen viejos.
Saludos

martes, 15 de marzo de 2011

Festival Internacional de Narración Oral en Alden Biesen

Ya estoy en el aeropuerto. Es pronto y las cafeterías y las tiendas van desperezando. Yo todavía no, yo sigo adormilado por el madrugón. Salgo para Bélgica, voy al Alden Biesen Internacional Storytelling Festival, un festival con mucha solera y en el que se cuentan cuentos en idiomas diversos. Por lo que se ve en Alden Biesen (donde hay un castillo dedicado a los cuentos) se trabaja mucho el cuento como recurso para el aprendizaje de idiomas. Si no sería difícil comprender el motivo por el que hay tantos narradores contando en tantas lenguas y llenando teatros. Yo tengo tres sesiones (una por noche) en un teatro con aforo para 200 personas.
Ya estoy en el aeropuerto. Todavía es noche cerrada al otro lado de los grandes ventanales y la cafetería de enfrente acaba de abrir. Es hora de tomar el primer café del día.
Saludos

lunes, 14 de marzo de 2011

ARRGGGGHFFF¡¡¡¡

ARRGGGGHFFF¡¡¡¡ El excelente espectáculo de humor de Eugenia Manzanera llega a la Sala Triángulo, en Madrid, los días 18-19-25 y 26 de marzo y 1-2 de abril, a las 22,30. No te puedes perder este espectáculo de clown-cabaret, un viaje de locura absurdo, salvaje, poético... un grito a la vida, al desamor, a la muerte. Un lujo al alcance de la mano.





¡Que lo disfrutéis!


Hoy en la SER

Esta mañana he ido a la SER con tres libros bajo el brazo. Aquí van títulos y recomendaciones.
Para comenzar, un libro estupendo, enorme, un descomunal tocho de buenas historias, se trata de Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, de Álvaro Mutis (premio Cervantes), publicado en Alfaguara. Un libro escrito con oficio y de lectura apasionante, con sabor a mar y a vida. Uno de esos buenos, grandes libros para los días que van llegando, de tardes más despejadas, de anticipo de vacaciones, de lectura gozosa. Más sobre el libro, aquí.


Para continuar, dos libritos de la editorial Océano Travesía que hace ya un tiempo que está sacando títulos muy apetecibles (se nota que detrás hay un excelente editor como Daniel Goldin).
El primero de estos libros se titula Una Caperucita Roja, de Marjolaine Leray. Una revisión del cuento de Caperucita Roja, en el que la niña engaña al lobo. La verdad es que yo soy de los que piensan que el cuento, tal como lo conocemos (y en su versión más antigua y cruda, en la que el lobo se come a la abuela y a la niña y ya está, sin cazador ni leñador ni nada) es perfecto. Esto son juegos con el cuento más famoso de la historia, revisiones, guiños... el valor de este libro, según pienso, está en la potencia de sus ilustraciones, deslumbrantes desde su sencillez. Echadle un vistazo si podéis.


El otro libro del que os he hablado, también en Océano Travesía, se titula Ernestina la gallina, de Yolanda Reyes y con ilustraciones de Aitana Carrasco. La propuesta es muy muy interesante, pero creo que de nuevo hay una pega que ponerle al texto, las rimas están poco cuidadas y los versos no son isosilábicos, es decir, hay versos de ocho, nueve y diez sílabas, lo que rompe la musicalidad del texto. Una lástima porque habría costado muy poco haber dejado este libro completamente redondo. Aun así es una propuesta muy válida y, una vez más, las ilustraciones son maravillosas, Aitana es en verdad una excelente ilustradora y hace grande este libro.


Que los disfrutéis.
Saludos

domingo, 13 de marzo de 2011

¡Feliz cumpleaños, Miguel!

Mañana lunes es el cumpleaños de mi hijo Miguel, nueve añazos ya, y para celebrarlo su hermano Juan y Tash le han hecho este corto (un minuto) mediante la técnica de stop motion, una chulada. Aquí os dejo el vídeo para que veáis qué cosa más bonica.
¡Estoy rodeado de artistas!
Que lo disfrutéis.




jueves, 10 de marzo de 2011

En el Alto Aragón

Hoy en el diario Alto Aragón sale una pequeña reseña de mi trabajo por aquí, por Huesca. Creo que el artículo está algo confuso (es lo que pasa con las prisas) y tiene algunos errores (como confundir al narrador del titular con el escritor: son los escritores los que extrañan la realidad), pero puede daros una idea de lo que estoy haciendo por aquí.

De cualquier forma os dejo una foto de mi sesión ayer en la biblioteca de Huesca.
Saludos

miércoles, 9 de marzo de 2011

Narradores profesionales y tradición

¿Por qué razón hay pocos narradores profesionales contando cuentos tradicionales en España? Uno escucha contar a otros narradores de otros países y, la gran mayoría, tiene en su repertorio largos y complejos cuentos tradicionales. Son narradores que se sienten herederos de una voz, responsables de la pervivencia de una tradición. ¿Por qué eso no sucede aquí?
Es verdad que hay narradores en España que cuentan algunos cuentos tradicionales, pero suele ser algo anecdótico en un repertorio lleno de textos de autor, historias de vida, creaciones propias... son pocos los narradores que cuentan largos y complejos cuentos tradicionales, y me atrevería a afirmar que son pocos los narradores que se sienten parte importante de la cadena de pervivencia y transmisión de la tradición oral.
Ayer hablaba de estas cosas en Huesca con Sandra Araguás, una narradora que ha hecho (y sigue haciendo) mucho trabajo de campo recopilando cuentos tradicionales por el norte de Aragón, en ese sentido ella es una narradora que tiene un gran repertorio tradicional y que, además, conoce y comprende la tradición y el folclore de primera mano, más allá de los libros.
Es verdad que hay narradores que han hecho recopilación e incluso que han publicado libros: Antonio Rodríguez Almodóvar, que es antes recopilador, estudioso y escritor que narrador; Ana Griot, que recoge y reescribe cuentos tradicionales; y otros narradores que publican de vez en cuando álbumes de versiones de cuentos tradicionales. Y es verdad que hay narradores que cuentan cuentos tradicionales: Mª Reyes Guijarro por ejemplo, o también Albert Estengre, o Milio el del Nido, o Ignacio Sanz, por poner unos ejemplos. Pero es verdad que no es la tónica general, no es lo que habitualmente se escucha cuando tienes la oportunidad de escuchar a muchos narradores contando sus cuentos.
Pueden ser diversos los motivos por los que los narradores profesionales no se sientan atraídos hacia los cuentos tradicionales, aquí van algunos a vuelapluma:
1 Para empezar, el desconocimiento: muchos narradores no conocen el amplio repertorio de cuentos tradicionales que hay recogidos y publicados en España.
2 Quizás el propio proceso de recopilación de esos cuentos tradicionales y la procelosa historia de las grandes colecciones de cuentos en España tenga algo que ver en este desconocimiento. Igual que quizás haya una distancia notable entre los folcloristas actuales y los narradores (o entre los folcloristas actuales y el gran público, quién sabe).
3 Tal vez el desconocimiento no sea tanto de las colecciones de cuentos como de la propia tradición. Muchos narradores orales son urbanos y no han tenido la oportunidad de ver y vivir la tradición oral y la perciben como algo lejano y ajeno.
4 Para terminar, el propio proceso de conformación de la voz, es decir: quizás muchos narradores todavía no han llegado en su camino personal de trabajo y adquisición de la propia voz al territorio de la tradición y los cuentos tradicionales.
Estas cosas pienso esta mañana de miércoles. Pero las llevo pensando desde que vi contar, hace ya algunos años, a narradores alemanes, finlandeses, noruegos, daneses, ingleses... cuentos tradicionales, sintiéndose parte importante del engranaje de esa tradición y transmisión, engranaje que les emparentaba directamente con los grandes recopiladores y con los viejos narradores tradicionales de todos los tiempos.
Qué suerte.
Saludos.

lunes, 7 de marzo de 2011

Unos cortos primerísimos

La pasada semana en Valencia pude ver el nuevo espectáculo de Oswaldo, un narrador siempre en busca de nuevos modos de contar. Me gustó mucho su propuesta (todavía sin terminar de ajustar pero que promete y mucho), pero sobre todo me interesó su exploración sobre la narración oral y el cine. No quiero desvelaros nada aquí (mejor id a verlo), pero después de ver su trabajo estuvimos hablando de pioneros del cine de animación (en verdad Oswaldo sabe muuuuucho de cine, siempre aprende uno mucho hablando con él).
He estado buscando en internet y he encontrado aquí algunos de los primeros cortos de animación del cine, hechos en la primera década del siglo XX, es decir, tienen, como mínimo, ¡100 años!
Aquí va Humorous Phases of Funny Faces, de J. Stuart Blackton, de 1906.



Y dos cortos de Emile Cohl:
Fantasmagorie, de 1908,




y de The Hasher's Delirium, de 1910.




Muy cortos. Pequeñas joyitas. Los dos, padres del cine de animación.
Que los disfrutéis.
Saludos

La familia C en la XXVI Muestra del Libro Infantil y Juvenil

Parece que La familia C sigue si viaje por exposiciones, muestras, revistas... es lo que tiene el circo, que no puede andar quieto. Hoy me escribió el amigo Pablo para decirme que en el catálogo de la exposición de la XXVI Muestra del Libro Infantil y Juvenil estaba La familia C.
Aquí os dejo el texto exacto, aunque podéis ir directamente al catálogo, está lleno de buenos, excelentes, libros (algunos de Pablo, como no podía ser de otra manera).
Que lo disfrutéis.

Saludos.

domingo, 6 de marzo de 2011

Magali por fin lo sabe

He pasado unos días en Valencia, con la gente de GenÇana y con otros autores, narradores, actores, ilustradores... Entre los libros que he leído en estos días hay un libro delicioso de Patxi Zubizarreta (también estaba por aquí) titulado Magali por fin lo sabe, con ilustraciones de Elena Odriozola y publicado en Anaya.


El libro, un cuentito largo o una novelita breve, como quiera verse, está lleno de pequeños buenos hallazgos: de silencios y complicidades, de la certidumbre de la duda, de vacaciones y reencuentros, de amigos y familia. Un librito hermoso que se lee rápidamente y te deja un buen, buen sabor de boca.
Personajes bien perfilados que ponen en marcha una historia sencilla pero, al mismo tiempo, de gran hondura, con tantas pequeñas cosas que no se dicen directamente pero que sí se cuentan.
De este autor no había hablado todavía aquí, a pesar de haber leído ya algunos libros suyos. Sirva esta como una primera entrada de otras que vendrán.
Saludos

jueves, 3 de marzo de 2011

¿Qué vale?

¿Qué vale mi trabajo? Preparar una sesión de cuentos puede costarme varios años de trabajo previo (lectura y búsqueda de textos, selección, preparación-oralización de los cuentos, memorización...) y luego hay que echarla a rodar e ir ajustando toda la sesión para que funcione perfectamente. El proceso puede ocupar muchas horas cada semana (de ese trabajo artístico de cocina del que no se ve) durante muchos meses. ¿Cuánto vale todo este trabajo?
Por lo que se ve, poco, o nada. Alguien me ha grabado sin pedirme permiso y ha colgado toda una sesión mía en internet, en uno de esos programas de ficheros compartidos (que no están en ninguna parte y están en todas).
Esta es la cultura que quieren, la del todo gratis (siempre que sea lo de los demás), y donde la opinión del artista no pinte nada. Sólo pido eso, poder decidir qué quiero y qué no quiero (de mi propio trabajo) que esté colgado en internet, que sea de acceso libre. Así de sencillo. Ni siquiera este derecho tengo.
Hoy ando algo jodido con este asunto. Mañana será otro día.
Saludos

miércoles, 2 de marzo de 2011

Intermediarios, mediadores, críticos

No están de moda los intermediarios. Se han ganado a pulso la mala fama a costa de incrementar los costes para llevarse una parte del pastel. Su trabajo sólo es intermediar. Los tenemos asociados a las subcontratas o al incremento del precio de un producto, más por cuantas más manos pasa.
Ahora está más de moda hablar de mediadores. Los mediadores. Quizás este término es más limpio y, sobre todo, está todavía desvinculado de la idea economicista de beneficio.
Oía ayer por la radio que internet está eliminando a muchos intermediarios, que resulta más fácil contactar directamente con el trabajador o acceder más directamente al producto. Y sobre todo se felicitaban porque con internet sabemos "la opinión del hombre de la calle".
Es decir, uno ya no va a la agencia de viajes, busca en internet los hoteles de la ciudad a la que va a ir y lee las opiniones de otros usuarios que fueron antes.
Todo esto tiene un valor indudablemente positivo. Pero también lo tiene negativo. La denostada figura del intermediario, del mediador, del experto en esa cuestión (del crítico, en fin) tenía algo que importa mucho: criterio.
Me ceñiré al caso de los libros. Las bibliotecarias, las profesoras, son mediadoras o intermediarias entre los libros y los niños y niñas. Ellas tienen (o deberían tener un criterio) para elegir uno u otro título.
Sin embargo cualquiera puede abrir un blog y escribir de libros sin tener ningún criterio definido, o pedir opiniones de libros a los "lectores anónimos". Nos fiamos de ese tú a tú directo entre gente supuestamente consumidora igual que nosotros. Y cualquiera puede decir cualquier cosa de cualquier libro sin ningún criterio ni conocimiento (estudio) previo que avale sus argumentos, y de manera anónima.
A mí me interesa la opinión de los críticos. Hay críticos cuya opinión me interesa y críticos cuyo gusto no coincide con el mío pero me hacen pensar sobre lo que dicen. Sin embargo con este tú a tú cibernético los críticos, los mediadores, los intermediarios... están desapareciendo. Y todo el mundo parece saber de todo.
A mí me gustan los intermediarios, los mediadores, los críticos, la gente que sabe y comparte lo que sabe (aunque nos cobre por ello), y lo demás me interesa poco.
Además, esta "democratización" del conocimiento (cada vez menos crítico y reflexivo y profundo) es también falsa: cada vez hay más editoriales que contratan los servicios de "agitadores", gente que con nombres diversos y máscaras diversas que opinan en foros de manera interesada como si fueran "anónimos lectores de la calle".
Cada vez sabemos menos. Cada vez somos más fácilmente manipulables. Cada vez son más marcianos gente como Carlos Boyero o, ya en LIJ, Ana Garralón, Gustavo Puerta Leise, Victoria Fernández...
En fin. Saludos