martes, 13 de octubre de 2015

El bosque de la bruja y los calcetines mágicos

En estos días he leído (y releído) un libro delicioso titulado El bosque de la bruja y los calcetines mágicos, escrito por Jutta Richter, con ilustraciones de Jörg Mühle, traducido del alemán por L. Rodríguez López y bellamente editado por Lóguez.


El libro nos cuenta una historia de amor entre Karla (Karlota Ingwer Loretta), la ¿bruja? que vive en el bosque y Robert, el repartidor de carbón (en la ciudad). Esta hermosa novelita arma su urdimbre con con calcetines rojos y se teje con historias que los personajes van escuchando y contando: acaso no haya "magia" más poderosa que la de las buenas historias.
El libro está escrito con un estilo delicioso (permite a la historia latir en cada línea), la trama está sabiamente armada (la atención no decae un instante), los personajes resultan irresistibles (en verdad irresistibles), las historias intercaladas son también estupendas y el conjunto es de una belleza deslumbrante. Un libro del que uno puede enamorarse fácilmente.
Tiene además unas cuantas citas sobre cuentos y narración, aquí os dejo dos, pero hay unas cuantas más:

"Robert coleccionaba historias como otra gente colecciona sellos. (...) Guardaba esas historias en su cabeza porque por las noches se encontraba demasiado cansado para anotarlas. Antes de dormirse, recordaba las historias que había escuchado ese día. Después cerraba los ojos y soñaba que particiaba en la vida de las historias, donde casi todas terminaban bien." (pp. 15-16)

"-- Ya, pero yo pensé que usted contaba historias. Las historias no son verdaderas, ¡las historias se inventan.
--¿Estás seguro? --preguntó la señora Schlott.
Robert dudó y finalmente asintió.
--Lo que uno sabe y lo que uno quiere creer --dijo la señora Schlott--. No todo es inventado. En toda historia se encuentra una realidad. Se puede contar de una u otra manera pero la realidad siempre está dentro." (p. 26)

Por si a estas alturas del post no os habéis dado cuenta el libro me ha encantado, lo he disfrutado de la primera a la última línea. De hecho lo he leído dos veces antes de escribir esta entrada porque quería gozarlo de nuevo antes de pensarlo.
Es más, por culpa de este libro hoy me he puesto unos calcetines rojos, porque con calcetines rojos se camina mejor (¿no lo sabíais? Leed el libro y veréis que así es).


Creo, además, que bien se podría armar una función contando este librito íntegro. Quién sabe, quizás me ponga manos a la obra.
En fin, un libro maravilloso que os recomiendo. Una lectura feliz. Una fiesta.
Saludos

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